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sábado, 8 de agosto de 2020

Cuestión de probabilidad.

Actualmente hay en el mundo 7625 millones de personas. 


 Cada una de esas personas no sólo forman un número, forman un universo que gira alrededor de ellas. 

Su historia, sus vivencias hacen que exista un entramado que algunos llaman experiencias. En ellas, siempre hay luces y sombras, ángeles dispuestos a salvarte y demonios con intención de hundirte. 


 Sin embargo, a veces el peor juez es el tiempo y el mayor enemigo uno mismo. A veces no dejamos que otras personas recuperen lo poco que nos queda y nos escudamos en disculpas que para unos pocos son "razones". 


 Siempre estamos dispuestos a ganar, pocas veces estamos preparados para perder y arriesgar es sólo para valientes denominados locos. 

 Y es que al final... todo es cuestión de probabilidad... que nos encontremos entre esta multitud llamado mundo, el cuál me gustaría que fuese sin etiquetas, sin prejuicios y sin miedos. 

 En cada universo nuestro se encierra lo más importante: nuestra vida. Puedes morirte sin pedirlo o vivir sin quererlo. Puedes decidir cómo hacerlo: lamentándote o luchando, encontrando o huyendo. 


 Sí, hay cosas que sólo dependen de ti y deseo que en tu camino se crucen personas que ofrezcan su mano... no mereces menos. 

Descúbrelo y permítete descubrírte porque aún no es tarde, aún queda tiempo. 


 Tiempo para vivirlo... el azar y la probabilidad ya hicieron su función...permitirnos coincidir.

martes, 28 de julio de 2015

Supongamos...

SUPONGAMOS.

A quien no le ha dado nunca por suponer… supongamos por un momento que dejamos el miedo a un lado. 



Supongamos que no hay prejuicios ni dobleces en el discurso. Por un día, por un momento, aparcamos los temores a un lado, porque importa más lo de dentro que lo de fuera, porque nos importa el aquí y ahora. Lo estamos viviendo, lo estamos sintiendo.



Supongamos por un momento que gana la batalla el coraje, que por fin me atrevo a decirte aquello que llevo días guardando. 


Supongamos que ya has llegado un poco más adentro de lo que los dos nos habíamos imaginados. 

Supongamos que lo que empezó como un encuentro casual e inocente ahora se me ha ido de las manos. Supongamos que de todas las risas, una se clavó en el alma. Supongamos que de todas las miradas una paralizo el tiempo.


El rumor del mar al fondo, y un reloj disparado, ¿acaso existe algo más dulce? Supongamos que ahora los días de la semana se me hacen más largos, esperando con temor si volverás a verme en el fin de semana.


Supongamos por un momento que has sido un descubrimiento, que en cada carcajada he sido la persona más feliz. Supongamos que cuando me das un abrazo, fuerte, sincero, cálido siento que es de verdad y sobre todo que quiero más.


Supongamos que tú hoy, sientes lo mismo, que me miras a los ojos y ves en mi una posibilidad, una oportunidad, un comienzo nuevo y que hoy te arriesgas porque mañana puede ser muy tarde.


Supongamos que puedo vivir sin ti, pero realmente no quiero que te vayas porque sé que mereces la pena. Supongamos que ves en mí lo mismo.


Supongamos por un momento, que hoy, como a un gato que le pica la curiosidad, extiende esta página y lee este texto. ¿Has sonreído verdad? Porque sabes que eres tú, porque aún recuerdas a que huele mi pelo, y a que saben las cañas que nos tomamos. Y así surgió, de manera espontánea, de manera tonta.

Supongamos que quiero más, porque me importas. Si, tú. Tú y solo tú has sido capaz de escucharme, de hacer volar mi alma y sobre todo hacerme sentir libre.

Supongamos que el otro día mientras medio dormías,  en tu hombro derecho dibuje con el dedo “te  quiero” a pesar de que no hubo respuesta alguna. Esas palabras eran para ti.


Supongamos que esto no es una suposición.

Y ahora tú…



¡descubres la verdad!

lunes, 27 de julio de 2015

Volver...



VOLVER

Todos tenemos que volver, volver a CASA. Volver a aquellos sitios donde uno, es uno mismo, donde el tiempo se para o donde las agujas del reloj corren más deprisa que nunca. Se oyen risas, con un especial tintineo y huele a verano…

Por eso vuelvo yo, a este blog, donde en muchos días fue mi casa, mi almohada de lágrimas, mi cielo de risas, y vuelvo de la mejor manera; con más experiencia, con más fuerza… He pasado unos meses de locura.












Locura.






He experimentado el sabor amargo de la derrota junto con el sabor dulce de los amigos, los que siempre están, la vida me recompensó en su momento con un cambio de aires… casi como si alguien, algún ser supremo, me hubiese leído el alma… o en alguna noche en vela alguno de mis pensamientos. Por fin, una oportunidad.

Y sí, he sido feliz, el cambio, cuando es un cambio que elimina lo malo y deja lo bueno, siempre, siempre merece la pena, el tiempo y las ganas.

¡Cuánto me ilusioné, cuanto lloré, pero qué feliz fui! Como si fuese un huracán que deja temblando los cimientos así quedé yo, deseando que volviese otra  vez y sí una mano amiga me recordó todas aquellas batallitas que ya se habían superado… en el fondo éramos valientes.

Y así comenzó todo, un nuevo contexto, con olor a azúcar pues era lo más dulce, pocas palabras pero gestos que lo dicen todo y miedo, mucho miedo, porque VOLVER a veces también da miedo.

Y pasaron los meses… y aquí estamos, con otro cambio, o quizás un varapalo convertido en una nueva oportunidad y entonces volví a mi casa, en donde la hierba siempre huele a esencia y en donde las nubes a lo lejos dibujan fotogramas de lo que has vivido.


Y volvería a caer, a cometer aquellos pequeños errores que sin duda me hicieron crecer y como no, creer. Porque cuando empiezas a creer, empieza realmente a pasar. Por eso ahora estoy en mi zona de confort… porque he vuelto y para quedarme.

domingo, 20 de abril de 2014

Coming home...


Mientras decido escribir unas lineas suena de fondo la canción Coming home de Diddy, como si se tratase de una ironía del momento suenan frases del tipo: 

"I’m coming home, I’m coming home 
Tell the World I’m coming home" o "If you ever lost a light before, this ones for you And you, the dreams are for you".

A veces me da la sensación de que vivimos entretelas, en particular como si hubiese sido mejor nacer en otro lugar, en diferente momento y quizás en diferente mundo...

Yo pensaba que el mundo era para los valientes, para los que tenían sueños y ahora parece que si esto fuese un musical se llamaría Sonrisas y Lágrimas, la historia del eterno fracaso, con una especie de "deja vú" horrible.

Pero no pasa nada, luego tienes que seguir viendo la vida de color de rosa, positivismo a tope y bla bla bla.

La única carta que tengo a mí favor es que nadie ni nada me ata, nadie ni nada me pone limites, estoy capacitada para TODO, para todo lo que QUIERA. Ese es el único secreto y la única verdad que conozco.

El otro día pretendía escribir muchas cosas, sin embargo hoy no me sale nada... definitivamente... 

"I´m coming home...Back where I belong, yeah I never felt so strong"

viernes, 3 de enero de 2014

2014 aquí estoy...






Cuando las cosas llegan por casualidad, nada ni nadie lo puede evitar. Quizás te pones mil corazas para que nadie llegue a ti, para que nada te importe, sin embargo un buen día, dan en tu parte más débil, aquello que nunca lo hubieses esperado.


Este 2013, en el que tanta esperanza había depositado, me dio los mayores disgustos de mi vida, de esos en los que te pierdes y piensas que nunca más vas a volver a ser Tú. Ese ser, tan radical, tan fulminante, y tan opaco en ocasiones. Pensé por muchos ámbitos, que nunca más me recuperaría.

Una persona, de esas que están siempre ahí, me dijo hace años, que intentó muchas veces avisarme de las cosas, pero que yo, en mi línea, de no juzgar ni a personas ni cosas, siempre tuve que aprender de la peor forma: con palos de la vida.

Eso es para mí el 2013, un año de aprendizaje, de lágrimas convertidas en lecciones, de personas, esos pequeños ángeles que te tienden la mano cuando no ves otra cosa que sea oscuridad.

Cuando entras en ese bucle, te aíslas de lo que te rodea, de los que te quieren, los consejos se vuelven reproches, y las oportunidades en balas perdidas, de lo que pudo haber sido.
Puedo decir que he aprendido a no poner barreras, porque a veces las pones  y no te sirven de ¡nada!, acabas pensando aquello que no querías pensar, o acabas sintiendo cosas que te negabas a sentir.

Llega un nuevo año, al final, en cada día una nueva oportunidad para vivir, para sentir, para ser libre, para cabrearte, para llorar, para disfrutar, para reír, para sentir la lluvia en la cara o para atreverte a hacer aquellas cosas que nunca harías.

Un año, en el que las cosas y el año, no dependen de la suerte, o del destino, sino de la actitud en parte. Espero que sea un año de disfrutar,  de tener esos pequeños detalles que hacen que la vida tenga sentido, de esas personas que cuando las miras deseas que se queden contigo para siempre pase lo que pase.


Sea lo que sea; 2014 estoy preparada.

domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Dónde está la confianza?









Eso es lo que pensaba yo hace un mes, hay ciertas variables en mi vida diaria que son inexistentes; ni una pizca de suerte… ni una pizca de confianza.

Cuando no tienes ni suerte, ni confianza, cualquier decisión se vuelve más personal que el resto, todo y cada una de las cosas que hacen dependen de la misma persona: uno mismo.
A veces, intentas tener confianza en esas personas que aparecen en tu vida, sin embargo por mucho que lo intentan o lo intentas, parece que ese valor añadido a las relaciones sociales no existe. Sin embargo, un buen día, un completo desconocido puede ofrecerte un abanico de posibilidades, entre ellas: la ansiada confianza.


 Esa confianza, se adquiere, de la manera más cotidiana e inesperada, encuentras esperanza en todos esos pequeños detalles. Surgen los problemas, cuando esa confianza se va desvaneciendo, cuando hay peligro de que “eso” deje de existir. Tienes dos opciones; ignorar ese momento o luchar.

Supongo que las personas, valoramos en ese instante lo que más nos conviene, yo siempre he sido más de luchar, a pesar de rendirme en numerosas ocasiones. Esto ocurre, cuando no tienes suerte, las cosas las tienes que pelear.

Cuando esa confianza se tambalea, aparece el miedo, el miedo a perder. Ese miedo que en ocasiones te hace sacar lo más irracional de uno mismo. Personalmente, empiezo a ser más ilógica de lo normal, y eso creedme es un “papelón” para quien lo sufre. No hay nada peor, que hablar con alguien que no entiende NA-DA. Aunque parezca cómico, e incluso en otras ocasiones sería así, es una situación poco recomendable…

Sin embargo, cuando confías en alguien; familia, amigos, pareja, es uno de los mejores momentos que hay en la vida. De esos pequeños que ni se compran ni se venden porque son únicos.
En ese momento, el cielo y la tierra se convierten en uno, parece que todas las estrellas se alinean a favor de uno con un único objetivo: que seas feliz.


Confiar para creer. Creer para crear. Crear para soñar. Si puedes soñarlo puedes hacerlo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El paraiso...











En ocasiones, la vida emula al paraíso, algo parecido al "cielo", aquel que nos enseñaban de pequeños, donde se encontraban los buenos.

Me refiero a que en cada nosotros, existe un universo ( ya hablé anteriormente, de este concepto), por lo tanto, en nuestro particular paraíso... nos encontramos a ciertos ángeles.

Aunque parezca paradojico, nosotros mismos, estamos hechos de pedacitos de estos ángeles, de esas historias que calan en el fondo de nuestras almas, y que configuran a su vez, un nuevo paradigma interior, nuevas formas de actuar, de interactuar...

En ocasiones, ese paraíso puede ser una caricia, o una sonrisa más que necesitada después de un día largo, puede ser una película alrededor de una chimenea, o compartir un café...¡ eso es estar en el cielo!

Todos esos detalles del día a día, no son opciones deshechables, todo lo contrario, nos dan: Estabilidad.

Creo que la estabilidad es lo que buscamos o anhelamos la mayoría de los mortales..., no obstante, cuando analizamos nuestras vidas, no existe tal estabilidad relativa, es una consecución de alti-bajos, esos que nos hacen ser más fuertes.

Existen muchas maneras de vivir en el paraíso, a mi por ejemplo, me gustaría que algo de lo que proyecto aquí se viese manifestado en mi vida real; me gustaría seguir contando con mi familia y amigos/as, pero quizás no me gustaría vivir una montaña rusa de emociones. Quiero vivir emociones, pero con una estabilidad, con una continuidad. Lo necesito.

Ese es el paraíso, a veces es una sonrisa, o un guiño del ojo de la persona que quieres en una playa, una mirada cómplice o un abrazo en el momento exacto en el que ese universo se tambalea. A veces es una palabra que calma cualquier ápice de dolor, un proyecto, y un vivir el momento, aquí y ahora.

Por lo tanto, no importa lo que a mi me gustaría... puedo luchar por cambiar cosas que dependan de uno mismo/a, pero nunca podré cambiar las cosas que dependan del otro respecto a mí, en eso decide la otra persona.

Eso es la vida, ese paraíso, ese corto viaje para disfrutar, para sentirlo... y acordaros...  la vida te da las cartas, no puedes cambiarlas, pero tú decides cómo jugarlas..