PUBLICACIONES Y TICS

BIENVENIDOS...!

Aquí nos encontramos... :)

martes, 28 de julio de 2015

Supongamos...

SUPONGAMOS.

A quien no le ha dado nunca por suponer… supongamos por un momento que dejamos el miedo a un lado. 



Supongamos que no hay prejuicios ni dobleces en el discurso. Por un día, por un momento, aparcamos los temores a un lado, porque importa más lo de dentro que lo de fuera, porque nos importa el aquí y ahora. Lo estamos viviendo, lo estamos sintiendo.



Supongamos por un momento que gana la batalla el coraje, que por fin me atrevo a decirte aquello que llevo días guardando. 


Supongamos que ya has llegado un poco más adentro de lo que los dos nos habíamos imaginados. 

Supongamos que lo que empezó como un encuentro casual e inocente ahora se me ha ido de las manos. Supongamos que de todas las risas, una se clavó en el alma. Supongamos que de todas las miradas una paralizo el tiempo.


El rumor del mar al fondo, y un reloj disparado, ¿acaso existe algo más dulce? Supongamos que ahora los días de la semana se me hacen más largos, esperando con temor si volverás a verme en el fin de semana.


Supongamos por un momento que has sido un descubrimiento, que en cada carcajada he sido la persona más feliz. Supongamos que cuando me das un abrazo, fuerte, sincero, cálido siento que es de verdad y sobre todo que quiero más.


Supongamos que tú hoy, sientes lo mismo, que me miras a los ojos y ves en mi una posibilidad, una oportunidad, un comienzo nuevo y que hoy te arriesgas porque mañana puede ser muy tarde.


Supongamos que puedo vivir sin ti, pero realmente no quiero que te vayas porque sé que mereces la pena. Supongamos que ves en mí lo mismo.


Supongamos por un momento, que hoy, como a un gato que le pica la curiosidad, extiende esta página y lee este texto. ¿Has sonreído verdad? Porque sabes que eres tú, porque aún recuerdas a que huele mi pelo, y a que saben las cañas que nos tomamos. Y así surgió, de manera espontánea, de manera tonta.

Supongamos que quiero más, porque me importas. Si, tú. Tú y solo tú has sido capaz de escucharme, de hacer volar mi alma y sobre todo hacerme sentir libre.

Supongamos que el otro día mientras medio dormías,  en tu hombro derecho dibuje con el dedo “te  quiero” a pesar de que no hubo respuesta alguna. Esas palabras eran para ti.


Supongamos que esto no es una suposición.

Y ahora tú…



¡descubres la verdad!

lunes, 27 de julio de 2015

Volver...



VOLVER

Todos tenemos que volver, volver a CASA. Volver a aquellos sitios donde uno, es uno mismo, donde el tiempo se para o donde las agujas del reloj corren más deprisa que nunca. Se oyen risas, con un especial tintineo y huele a verano…

Por eso vuelvo yo, a este blog, donde en muchos días fue mi casa, mi almohada de lágrimas, mi cielo de risas, y vuelvo de la mejor manera; con más experiencia, con más fuerza… He pasado unos meses de locura.












Locura.






He experimentado el sabor amargo de la derrota junto con el sabor dulce de los amigos, los que siempre están, la vida me recompensó en su momento con un cambio de aires… casi como si alguien, algún ser supremo, me hubiese leído el alma… o en alguna noche en vela alguno de mis pensamientos. Por fin, una oportunidad.

Y sí, he sido feliz, el cambio, cuando es un cambio que elimina lo malo y deja lo bueno, siempre, siempre merece la pena, el tiempo y las ganas.

¡Cuánto me ilusioné, cuanto lloré, pero qué feliz fui! Como si fuese un huracán que deja temblando los cimientos así quedé yo, deseando que volviese otra  vez y sí una mano amiga me recordó todas aquellas batallitas que ya se habían superado… en el fondo éramos valientes.

Y así comenzó todo, un nuevo contexto, con olor a azúcar pues era lo más dulce, pocas palabras pero gestos que lo dicen todo y miedo, mucho miedo, porque VOLVER a veces también da miedo.

Y pasaron los meses… y aquí estamos, con otro cambio, o quizás un varapalo convertido en una nueva oportunidad y entonces volví a mi casa, en donde la hierba siempre huele a esencia y en donde las nubes a lo lejos dibujan fotogramas de lo que has vivido.


Y volvería a caer, a cometer aquellos pequeños errores que sin duda me hicieron crecer y como no, creer. Porque cuando empiezas a creer, empieza realmente a pasar. Por eso ahora estoy en mi zona de confort… porque he vuelto y para quedarme.