Diciembre Dulce. Sentir como el viento te azota en la cara. Despertar de golpe sin estar soñando. Ha pasado. La vida y los momentos han pasado y tú te has perdido muchos episodios. Es el momento. Este es el momento de subirte a este tren. No sabes nada, ni a donde va, ni de donde llega. Descúbrelo o descúbrete…!
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miércoles, 18 de diciembre de 2013
El paraiso...
En ocasiones, la vida emula al paraíso, algo parecido al "cielo", aquel que nos enseñaban de pequeños, donde se encontraban los buenos.
Me refiero a que en cada nosotros, existe un universo ( ya hablé anteriormente, de este concepto), por lo tanto, en nuestro particular paraíso... nos encontramos a ciertos ángeles.
Aunque parezca paradojico, nosotros mismos, estamos hechos de pedacitos de estos ángeles, de esas historias que calan en el fondo de nuestras almas, y que configuran a su vez, un nuevo paradigma interior, nuevas formas de actuar, de interactuar...
En ocasiones, ese paraíso puede ser una caricia, o una sonrisa más que necesitada después de un día largo, puede ser una película alrededor de una chimenea, o compartir un café...¡ eso es estar en el cielo!
Todos esos detalles del día a día, no son opciones deshechables, todo lo contrario, nos dan: Estabilidad.
Creo que la estabilidad es lo que buscamos o anhelamos la mayoría de los mortales..., no obstante, cuando analizamos nuestras vidas, no existe tal estabilidad relativa, es una consecución de alti-bajos, esos que nos hacen ser más fuertes.
Existen muchas maneras de vivir en el paraíso, a mi por ejemplo, me gustaría que algo de lo que proyecto aquí se viese manifestado en mi vida real; me gustaría seguir contando con mi familia y amigos/as, pero quizás no me gustaría vivir una montaña rusa de emociones. Quiero vivir emociones, pero con una estabilidad, con una continuidad. Lo necesito.
Ese es el paraíso, a veces es una sonrisa, o un guiño del ojo de la persona que quieres en una playa, una mirada cómplice o un abrazo en el momento exacto en el que ese universo se tambalea. A veces es una palabra que calma cualquier ápice de dolor, un proyecto, y un vivir el momento, aquí y ahora.
Por lo tanto, no importa lo que a mi me gustaría... puedo luchar por cambiar cosas que dependan de uno mismo/a, pero nunca podré cambiar las cosas que dependan del otro respecto a mí, en eso decide la otra persona.
Eso es la vida, ese paraíso, ese corto viaje para disfrutar, para sentirlo... y acordaros... la vida te da las cartas, no puedes cambiarlas, pero tú decides cómo jugarlas..
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