Hoy estoy cabreada. Lo único que siento es ira y por
momentos rabia y decepción. Hoy no habla Dana, hoy habla Eva. Creo que en
ocasiones valdría más no hacerlo.
Odio que me “vendan” cosas que luego no son.
Odio que den una imagen, digan una cosa y hagan otra. No me
parece ni serio ni de recibo.
Odio que jueguen con mis sentimientos y se rían de ellos.
Odio que hagan de mi esencia, lo mismo que haces tú cuando
arrugas un papel.
Odio la mentira, la falsedad, el daño gratuito.
Odio caer en los mismos errores.
Odio darme cuenta de que todo es más de lo mismo.
Odio que no se valore NADA todo lo que hago.
Odio las disculpas baratas, la falta de criterio y la
inmadurez.
Odio los falsos ídolos, las cosas que ni se dicen, ni se
hacen.
Odio lo que crees SER, que realmente NO ERES.
Odio la agonía y que por culpa de estupideces, en ocasiones
ya no sea ni yo.
Odio todo eso, y parece no importarle a casi nadie. Será
porque quizás entre estas líneas, alguien se siente identificado, o siente
identificado este sentimiento o quizás algún día lo sintió.
Si es así, y es en relación a MI, no preguntes, ahora LO
SABES.