Dana
siempre ha sido una persona reflexiva, ya que en ocasiones es necesario serlo.
Hoy es un día de esos, en los que impacientemente mueve el bolígrafo que
sostiene entre sus manos. Y es que entiende que ser uno mismo es ser aquello
que “vinimos a ser”. A veces el precio de la autenticidad es demasiado caro,
pero al menos lo que vive es real.
No
le envidia nada a nadie, y realmente no necesita nada de nadie, nadie es
imprescindible aunque sabe que todos sabemos cuándo somos y cuándo fingimos. Su
filosofía de preferir “llorar con una verdad antes que reír con una mentira” ha
sido una constante en toda su vida. Y la verdad, que no puede quejarse, de la
vida PLENA que ha llevado y que lleva.
Orgullosa
de lo que ES, conecta con su esencia, esa pequeña parte de nosotros mismos que
hace que nos sintamos con “alma”, persiguiendo sus propios sueños. A menudo ser
uno mismo es despojarse de la mentira y de la crueldad, sobre todo de un falso
ser que no lleva a nada. A veces es admitir los errores y más si ese daño es
creado hacia otra persona.
Dana
eso lo sabe, sabe que no va a actuar ni va a seguir así. Nunca va a estar
oculta en un espacio vacío y no va a vivir con cadenas en tu mundo gris. Ella ES,
y eso le ha costado mucho, para bien, algo que no se permite el lujo de perder.
Es el resultado de muchos factores y se ha “construido” mientras vivía…